El espacio Xplora de Ibercaja en Zaragoza acogió la jornada «Sembrando valor: el mercado de carbono en el campo aragonés», un encuentro organizado por Grayling en colaboración con Ibercaja para reflexionar sobre el papel del sector agrícola en las estrategias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y las oportunidades que abre el mercado de bonos de carbono que está desarrollando la Unión Europea.
La jornada contó con la participación del Consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, que subrayó que la comunidad autónoma cuenta con los elementos objetivos para explorar activamente este mercado, y reunió a representantes de instituciones europeas, universidades, organizaciones agrarias y empresas del sector. El programa se articuló en torno a dos mesas redondas: la primera centrada en el marco legal y las oportunidades de negocio, y la segunda, en la que participó BALAM, sobre la generación, certificación y comercialización de créditos de carbono.
La voz de BALAM en el debate
Nuestro consultor de proyectos de carbono, Gonzalo Guerrero, participó en la sesión «Oportunidades del mercado del carbono: generación, certificación y comercialización», una de las mesas más prácticas de la jornada, centrada en cómo las explotaciones agrícolas pueden acceder a este mercado.
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La sesión abordó tres ideas que resumen bien el momento que vive el sector. Los créditos de carbono pueden convertirse en un complemento económico relevante para las explotaciones agrícolas. El mercado voluntario, además de generar ingresos adicionales, mejora la calidad del suelo y prepara las explotaciones para el futuro marco regulado europeo. Y son las organizaciones agrarias y cooperativas las que tienen el papel clave de trasladar esta información a los agricultores para que puedan adaptarse a los nuevos modelos de certificación.
Un mercado que está tomando forma
Uno de los mensajes más claros de la jornada fue que la Comisión Europea avanza hacia la construcción de un marco regulatorio creíble y verificable (el Reglamento CRCF) que permita medir la captura de carbono, certificarla con rigor y convertirla en un activo económico real para los agricultores. El mercado voluntario actual sirve de antesala a ese marco, y quienes ya están operando en él llevan ventaja.
El encuentro también tuvo reflejo institucional en el Gobierno de Aragón, donde se subrayó la necesidad de abordar este desarrollo con rigor y datos fundamentados. Una señal clara de que el debate ha madurado y ya no es solo cosa de pioneros.
Para BALAM Agriculture, jornadas como esta son fundamentales. No solo porque nos permiten compartir la experiencia acumulada con Cultiva Carbono, sino porque son el escenario donde se construye el consenso sectorial que hará posible que más agricultores puedan beneficiarse de este mercado.




