En BALAM Agriculture nos incorporamos al Soil DataSpace, el Espacio de Datos Federado de Suelos, una iniciativa pionera en España coordinada por la Universidad de Jaén y financiada por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
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ToggleNuestra participación abarca los dos casos de uso principales del proyecto: AGRI y CLIMA, los dos ámbitos donde el trabajo de BALAM tiene más que aportar y más que aprender.
¿Qué es el Soil DataSpace?
El Soil DataSpace es un ecosistema soberano e interoperable de datos edafológicos, ecológicos y geoespaciales orientado a transformar la gestión del suelo agrícola en Andalucía y Castilla y León. Está alineado con los estándares europeos, lo que garantiza que los datos puedan ser compartidos de forma segura, trazable y bajo principios de soberanía digital.
¿Necesitas más información sobre este tema?
Estaremos encantados de darte una atención personalizada.
El proyecto no es solo una plataforma tecnológica: es una apuesta por convertir el dato del suelo en un activo reutilizable que permita tomar decisiones, generar valor económico y avanzar hacia una agricultura más sostenible y resiliente.
Dos casos de uso que nos definen
El caso AGRI, agricultura de precisión mediante el análisis de fertilidad y balances de nutrientes en tiempo real, encaja directamente con nuestra actividad sobre más de 175.000 hectáreas de cultivos leñosos. El caso CLIMA, digitalización y cuantificación de la captura de carbono en suelos agrícolas, conecta de forma natural con nuestro programa Cultiva Carbono, donde la medición del carbono secuestrado en el suelo es una parte importante. En ambos casos, estar dentro del Soil DataSpace nos permite contribuir con datos propios y acceder a una base de conocimiento compartida que eleva la calidad de lo que hacemos.
Por qué nos importa estar aquí
La calidad del dato es la base de cualquier proyecto de agricultura. Participar en el Soil DataSpace nos permite contribuir a construir esa base de forma colectiva, con los estándares que la política europea está empezando a exigir, y al mismo tiempo acceder a información que nos ayude a ofrecer un mejor servicio a los agricultores con los que trabajamos.
El suelo es el punto de partida de todo lo que hacemos. Que exista una infraestructura nacional para gestionarlo con rigor, soberanía y visión de largo plazo es una noticia excelente. Y estar dentro, desde el principio, es exactamente dónde queremos estar.




