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¿Cuándo se plantan los ajos? Descubre todo sobre su cultivo

El ajo es un cultivo imprescindible en todo tipo de huertos, ya que es un elemento fundamental en nuestra gastronomía, además de tener usos medicinales. Por otra parte, es un cultivo que requiere pocos cuidados y es muy fácil de sacar adelante con éxito, así que es ideal para iniciarse en el huerto.

Hay dos variedades principales: el ajo blanco, que se suele consumir seco y se conserva fácilmente, y el ajo rosado, que, por lo general, se consume tierno. A continuación, explicamos cuándo se plantan los ajos y cómo hay que hacerlo para tener una buena cosecha.

Cómo sembrar ajo paso a paso

¿Cómo plantar ajo en un terreno o en un huerto urbano? En primer lugar, hay que preparar el suelo, que debe estar previamente abonado y con una textura suelta para favorecer el desarrollo de las raíces de la planta. Los dos nutrientes que más le gustan al ajo son el fósforo y el potasio.

Para la siembra de ajo hay que utilizar los dientes de la parte de fuera. Se recomienda que sean ajos específicos para el cultivo, aunque en ocasiones algunos de los que se venden en las tiendas también pueden prosperar. De cada diente plantado, saldrá una cabeza de ajo.

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Si se trata de un terreno más bien seco, hay que colocar los dientes en el fondo de un surco que habremos hecho previamente. En los suelos húmedos, la simiente se deposita en el caballón, es decir en la porción de tierra levantada del surco, formando una fila en la cumbre, o bien poniendo un diente a cada lado de este.

La profundidad adecuada para la siembra de ajo es de 3 a 5 cm y siempre con la punta hacia arriba. Cada diente tiene que colocarse a unos 15 cm del otro y las filas tienen que estar separadas al menos unos 25 cm para que estén perfectamente aireadas y evitar la aparición de hongos. Además, tiene que haber suficiente separación para facilitar el uso de herramientas para el desbroce.

Si queremos cultivar ajos tiernos, en vez de plantar solo el diente, hay que plantar la cabeza entera, sin retirar las pieles que protegen los dientes. Las colocaremos con un palmo de separación entre unas y otras. Algunas personas dejan las cabezas semienterradas, casi a la vista, y las tapan con tierra una vez que brotan las primeras hojas. En este caso, se recolectan prematuramente, antes de que se haya iniciado la formación del bulbo, ya que un ajo tierno que haya comenzado ese proceso pierde calidad.

Si te preguntas cómo cultivar ajo en huertos donde hay otros productos sembrados, hay que apuntar que hay algunas asociaciones favorables y otras desfavorables. No se recomienda sembrar con coles o leguminosas, ni en suelos donde se acaba de cosechar judías, espinacas, habas, guisantes o alfalfa. Sin embargo, si se puede plantar junto a tomates, zanahorias y cebollas.

Cuándo se plantan los ajos

A la pregunta sobre cuándo se plantan los ajos, la respuesta es que la mejor época es el comienzo del invierno, en diciembre o enero, aunque en algunas regiones, los cultivadores comienzan a sembrar ajo a final del otoño, a partir de San Martín, siempre y cuando la tierra no se encuentre embarrada por las lluvias de la temporada.

No se recomienda retrasar la siembra después de enero, sobre todo si atendemos al refranero, siempre sabio, que dice que “cada día que pasa de enero, un ajo pierde el ajero”. Pero aquí también se puede puntualizar, ya que, en determinadas regiones de clima muy frío, se puede esperar incluso hasta marzo.

El ajo, por otra parte, no es un cultivo que exija unas condiciones y unos cuidados muy específicos. Se desarrolla de forma óptima en climas templados, con temperaturas entre 8 y 20 °C, y con el frío toma un sabor algo más picante.

Empieza a florecer en primavera, pero no hay que dejar que la flor crezca. La flor va a acaparar todos los nutrientes del ajo, lo que provocará una disminución del tamaño del bulbo, y esto no nos interesa si queremos una buena cosecha de ajos. Así pues, hay que cortarlas una vez que hayan alcanzado una buena altura, y después hacer un nudo en la base del tallo. De esta forma provocamos que los nutrientes se movilicen de nuevo hacia el bulbo y este se desarrollará mejor. Este proceso se suele hacer en los meses de septiembre u octubre, y es una técnica que se tiene que aplicar cuando el tallo no esté húmedo.

Ya sabemos cómo cultivar ajo, ahora queda cosechar. El momento ideal será unas dos o tres semanas después de haber hecho el nudo en la planta, cuando el tallo comienza a secarse. La cabeza del ajo se extrae haciendo palanca en el suelo, a cierta distancia para no dañarla. Después hay que retirar hojas, raíces y restos de las cabezas de ajo, y se dejarán secar al sol durante un par de días (nunca bajo la lluvia o en ambientes húmedos), con lo que aumentaremos el tiempo de conservación.

Ahora que ya sabes cuándo se plantan los ajos, y los trucos para que se desarrollen de manera óptima, ya puedes comenzar a preparar tu calendario de siembra para la próxima temporada.

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